LA NAVIDAD Y SUS SEIS SENTIDOS…

Cuando ya nos encontramos a las puertas de una nueva navidad, parece que todo a nuestro alrededor se vuelve como una foto color sepia, con un sentimiento nostálgico, como si los únicos sabores que nuestro paladar fuera capaz de acunar sean el de los pestiños de la abuela, el turrón del” turronero” que cada tarde paseaba por los zaguanes de las casas con ese estruendoso ruido que dejaba a su paso o la sapidez de la sopa de picadillo el 24 por la noche.

Todo nuestro entorno  se convierte en un óleo pincelado sobre unas escala de grises inacabables, tal que lo únicos aromas que pudiésemos inspirar fueran el del crepitar de esas irregulares masas bañadas en aceite candente que, posteriormente, darán lugar a dulces formas geométricas, así como, el olor de la castaña asada que se desvanece en la lejanía de una calle atestada por la muchedumbre…

La base musical que soporta el movimiento y la vida  se torna en una de esas  melodías populares   de notas clásicas y compás perenne, de tal modo, que nuestro sentido del oído sólo responde a los estímulos de aquellas composiciones que nuestros antepasados llamaron “villancicos”,  al sonido de la zambomba, la botella de anís, la pandereta que se pasea por nuestras calles o resurge en las reuniones familiares como un intento de no sacrificar una tradición que ya lo está.

Durante esta época del año, nos convertimos en los espectadores de esas primeras películas de color  de los años 20-30, nuestros ojos serán como los de un niño recién nacido que se centran en la estridencia  de esos colores vivos que nos rodean por todas partes  ya sea decorando el medio urbano, el tapete verde del árbol o, simplemente, iluminando ese pequeño pesebre de Belén.

Somos, es decir, nos vemos a nosotros mismos como auténticas obras de arte, como la suma de todo el conocimiento acumulado desde la escultura paleolítica hasta la escultura pos-moderna, somos obras de arte que debemos tocar.

Tocar , al coger la mano de un ser querido mientras ceno a su lado en estas fechas señaladas , acariciar  a la persona que se quiere bajo el cobijo de un muérdago o simplemente tocar el corazón  de aquellos que lo tienen frío y duro como el hielo.

Tras este repaso por los 5 sentidos que conforman el cuerpo de la Navidad, muchos se preguntaran cual era ese “sexto sentido”, pues la respuesta es fácil…la fe. Este “sexto sentido” que a veces pasa desapercibido por todos,  pero que es el pilar maestro que desencadenará el desarrollo de los otros cinco, por eso, aunque  a veces quede neutralizado o tapado por la grandiosidad de los otros, solo tenemos que volver la vista y contemplar la simplicidad de ese establo de Belén, para comprender el verdadero “sentido “de la Navidad.

Fdo: Jesús Luque Caparrós,  colaborador habitual de esta Web.

Extracto que también se encuentra disponible para su lectura en el Boletín “Navidad en Amor y Oración 2011”, editado por nuestra hermandad para estas fechas tan señaladas.

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